Emotivas festividades en honor a la Virgen de Guadalupe en Zapotitlan de Vadillo

ZAPOTITLAN DE VADILLO, JALISCO, (EL SUR).-
¡Paisanos, voy a cantarles!
¡Algo de tantas bellezas que tiene nuestra región!
Por Colima y Tolimán y allá por Ciudad Guzmán
¡Qué bonito es el paisaje yendo pa´ Zapotitlán!
¡Entre cerros y laderas y bonitas barranquillas!
¡Se va viendo el paraíso al que brindo mi canción!
¡Sí, señor!
 
Después de recorrer un sinuoso camino, entre cerros y barrancos, encontramos el ancestral pueblo de Zapotitlán, hoy conocido como “de Vadillo”, por ser la cuna del profesor Basilio, importante humanista y político jalisciense.

Ahí se llevan a cabo las rumbosas fiestas religiosas en honor a Santa María de Guadalupe. Desde nuestro arribo, y aún antes, el cielo se invadió de cohetes que estallaban aquí y allá. Es la manera en cómo el pueblo entero se une a la festividad.

La “cohetiza” irrumpe el silencio provincial por cerca de 40 minutos, de manera intensa que llega al verdadero estruendo, cuando las campanas dan la tercera llamada de la Misa de Función; es el anuncio de la alegría de celebrarle su día a la Emperatriz de América.

Algunos comentan que se llegan a quemar hasta más de cuatro mil cohetes en ese breve espacio de tiempo. El tañer de las campanas de la iglesia parroquial da la bienvenida a sus ilustrísimas de la diócesis de Colima, jurisdicción eclesiástica a la que pertenecen, encabezadas por el señor Obispo, Don José Luis Amezcua Melgoza.

En la procesión, que inicia desde la entrada al poblado, las mujeres nativas portan vistosos vestuarios consistentes en blanca sabanilla, blusa y jolotón artísticamente bordados en estambres rojos; mientras que los varones visten calzonera y camisa blanca con un sarape rojo encima y sombrero.

Esta procesión es encabezada por la chirimía que ejecuta melodías evocativas a la Virgen Guadalupana. Enseguida, viene una danza azteca; entre los participantes se pueden apreciar diseminados algunos “viejos”, cuyos vistosos y toscos mascarones en forma de cabeza de animal de la cual pende una peluca de ixtle trenzada rudimentariamente, adornada con escobetillas de colores, son su característica particular y son muy representativos de la localidad.

También es posible apreciar a los “pastores”, que van todo el tiempo entonando antiguas canciones que interpretan en sus coloquios; portan éstos unos grandes bastones de latón que más figuran “árboles de la vida” por la complejidad de sus diseños y lo elaborado de las diminutas piezas que penden de una especie de florón que remata a los mismos. La procesión la cierran los devotos pobladores de Zapotitlán que portan en sus manos veladoras y flores que ofrecen a la Virgen Morena.

Se sabe que en la víspera de esta solemnidad, se lleva a cabo la famosa “entrada de la leña”, cuyos orígenes se remontan a más de dos siglos de antigüedad.

Cuentan entre los pobladores que esta tradición se inició con el propósito de ir a recoger leña en los cerros aledaños y llevarla al pueblo a fin de quemarla durante la festividad a la virgen de Guadalupe y alumbrar al pueblo con ella. Los burros en los cuales transportan la leña son vistosamente adornados y los niños, sobretodo, son los que van encima de las bestias.

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enero 16, 2009. Uncategorized.

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